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Los centros eTwinning muestran un firme compromiso con la cooperación, el intercambio y el trabajo en equipo

El concepto de cooperación está vinculado de manera férrea con eTwinning. En la mayoría de los casos se aplica a la cooperación que se desarrolla entre docentes y estudiantes de distintos países a lo largo de un proyecto eTwinning.

Sin embargo, en el entorno escolar, se puede observar una cooperación efectiva entre docentes cuando en su práctica se comunican sobre las experiencias y actividades de clase, en pro de reforzar su dominio de la pedagogía y motivar a sus colegas de la enseñanza a probar y crear cosas nuevas. En la comunidad escolar se comparte la creencia de que trabajar de manera cooperativa y asignar horas para hacerlo en equipo y en colaboración es la mejor manera de alcanzar los objetivos educativos.

En esta fuerte muestra de compromiso con la cooperación, el profesorado encuentra un mayor acceso a recursos así como una mejora de sus métodos docentes, puesto que la cooperación ofrece apoyo para intentar nuevas ideas y actividades. Este proceso también permite que en el centro se reflexione sobre las prácticas docentes y vayan creando estándares altos para todo el alumnado de manera continuada.

Los centros educativos tienen que superar diferentes obstáculos como los sistemas establecidos, la falta de tiempo, el replanteamiento de una cultura escolar que pase de la individualidad a la cooperación docentes, así como las tensiones y disensos que puedan surgir del trabajo en equipo. En ese caso, el papel de la dirección del centro es crucial. La dirección debería compartir los procesos de toma de decisiones con el personal del centro y prestar apoyo para que se formen equipos de docentes de manera efectiva (definiendo propósitos y metas, permitiendo la crítica constructiva y ofreciendo ayuda). Como líderes de la enseñanza, deben motivar al personal del centro para que sigan aprendiendo y mejorando en su labor.

La cooperación no es siempre algo sencillo de desarrollar y requiere una inversión de tiempo. Los centros educativos pueden comenzar poco a poco, poniendo en marcha distintas actuaciones como sistemas de mentoría, redes sociales, la práctica de la coenseñanza, las clases abiertas o la celebración de reuniones semanales de planificación semanal y cooperación.

Pero ¿basta con esto? ¿Qué hay de la cooperación más allá del entorno meramente escolar? ¿Cómo pueden los centros educativos implicar a las familias y a su entorno social?

Las investigaciones demuestran que cuando las familias de estudiantes se implican en su educación se adaptan mejor al centro, desarrollan mejores habilidades sociales, realizan sus tareas, obtienen mejores calificaciones y mucho más. La participación del entorno social también puede mejorar los resultados pedagógicos y ayudar al alumnado a comprender su rol en la sociedad en un sentido más amplio.

Una comunicación efectiva entre centros, familias, estudiantes y el entorno social sienta las bases para que se desarrollen lazos que pueden repercutir en el aprendizaje. El aprendizaje no se limita al aula y la participación de las familias en la vida escolar puede hacer crecer un entorno de enseñanza integral para su alumnado. Al mismo tiempo, personas y organizaciones del entorno social pueden ofrecer su experiencia y sus conocimientos para que el centro ofrezca una enseñanza más auténtica e imbricada con la realidad de sus estudiantes.

De acuerdo con un proverbio africano, «hace falta todo el pueblo para criar a un niño». Este debería ser el papel de un centro eTwinning. Los centros eTwinning deberían fomentar una cultura que respete, valore, apoye y reconozca una implicación inclusiva de todo el mundo, en pos de las metas educativas y de los principios del centro eTwinning.


Ejemplos de prácticas ejemplares de centros eTwinning:

En el centro educativo experimental de la universidad de Salónica (Πειραματικό Σχολείο του Πανεπιστημίου Θεσσαλονίκης), Grecia, la cooperación se materializa de distintas formas. De entre sus treinta y cuatro docentes, la mayoría participa en actividades eTwinning, lo que implica motivación y apoyo de la dirección del centro junto con una formación específica y oportunidades concretas para que el profesorado trabaje en equipo. Para ayudar a sus docentes a incorporar eTwinning como parte integral de los planes de estudio, la dirección del centro facilita oportunidades de desarrollo profesional regularmente para ayudar a su profesorado a progresar y desarrollar sus competencias.

En el curso 2019-2020, el conjunto de docentes de alta en eTwinning participó en estas actividades y compartieron estos saberes con el resto del personal. El profesorado contó con oportunidades concretas para examinar las prácticas de sus colegas, debatir diferentes asuntos escolares, expresar sus preocupaciones y tomar decisiones. Con el fin de animar a una enseñanza cooperativa, en cada proyecto eTwinning que se desarrolló en el centro participaron al menos dos docentes. Quien iniciaba el proyecto presentaba sus ideas al resto para que se unieran, lo que —por descontado— dio lugar a proyectos interdisciplinares excelentes y permitió que tanto docentes como estudiantes aprendieran entre sí. Para mejorar la cooperación en el centro, se animaba al profesorado a asistir a clases con contenidos de eTwinning y observar el trabajo de sus colegas, ocasionando así un aprendizaje inter pares, el intercambio de ideas y un trabajo de reflexión. Gracias a eTwinning, el profesorado incrementó su inspiración y las ideas que tenían. El aprendizaje inter pares también les resultó un elemento extremadamente importante. Permitió al profesorado, de acuerdo con sus niveles de experiencia, ofrecer sesiones formativas sobre distintos temas al resto del personal del centro, para —por ejemplo— aprender sobre los recursos de T.I.C. y aplicarlos a la enseñanza.

La cooperación no se limitó al cuerpo docente, sino que estudiantes y familias se implicaron en el proceso de aprendizaje y de toma de decisiones. El alumnado, a menudo más familiarizado con las tecnologías más recientes,ayudaron a sus familias y a sus docentes a ampliar sus habilidades de T.I.C. Una serie de cursos en línea fueron preparados por estudiantes (en ocho lecciones) basados en Moodle para el uso de las T.I.C., el RGPD:UE y la seguridad en línea, destinados a combatir la exclusión digital de personas adultas. Adicionalmente, se fomentó la cooperación entre estudiantes de distintas clases en actividades extracurriculares. Ello se llevó a cabo en los clubs escolares de música, bellas artes, matemáticas, estadística, física, cine, pensamiento crítico y simulacro de Naciones Unidas.

La implicación de estudiantes y familias también se dio profusamente en el Col·legi Sant Josep en el pueblo catalán de Navàs, con seis mil habitantes. La cooperación y la participación con familias se llevó a cabo por medio de invitaciones a las mismas, teniendo en cuenta las habilidades y conocimientos de sus integrantes, para ayudar a sus estudiantes en la realización de diversas actividades. El aprendizaje inter pares del profesorado y la apertura para probar prácticas nuevas dieron como resultado talleres y una cercana cooperación/tutoría de personas nuevas en eTwinning por parte de docentes con mayor experiencia. Como resultante, doce de sus diecisiete docentes de alta en eTwinning se implicaron de manera activa en un proyecto interdisciplinar y dos decidieron iniciar sus propios proyectos con sus clases. Como en el centro griego, el proceso de toma de decisiones y reflexión ulterior no se limitaron a la dirección formal del centro, sino que estudiantes y familias también participaron. El Col·legi Sant Josep creó una reunión según el modelo «World Café» (de conversación en mesas reducidas) con dos estudiantes en representación de cada clase, una persona de las familias y docentes. En estas «conversaciones mundiales en torno a un café», debatieron sobre nuevas clases de T.I.C. y música, aportando distintas propuestas gracias al trabajo en común.

En ambos centros, la cooperación era y sigue constituyendo una de las prioridades. En consecuencia, docentes, familias y —por supuesto— estudiantes no solo mejoraron sus prácticas de enseñanza y aprendizaje, sino que también aumentaron su implicación y dedicación en favor de los principios y objetivos de sus centros.