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eTwinning en España: una pequeña escuela en una majestuosa cordillera

La Iruela es un pequeño pueblo español que se encuentra en la cima del Parque Natural de la Sierra de Cazorla (la segunda mayor área protegida de Europa) y alberga las ruinas de una fortaleza morisca y templaria del siglo XI.

La mayor parte de la Sierra de Cazorla se encuentra en tres enclaves diferentes: La Iruela, el pueblo más grande, y otros dos pueblos más pequeños: EL Burunchel y El Palomar.

En La Iruela está el edificio principal del centro donde se encuentra la dirección, la biblioteca, la sala de profesorado, dos aulas de 1º y 2º de la ESO y la pista polideportiva. En otro edificio se agrupan dos clases de infantil y tres de primaria. En este edificio hay un aula de educación especial y otra de francés, aparte del patio de recreo.

El edificio de El Burunchel tiene una distribución similar: hay un aula de infantil, con alumnado de 3 a 5 años, tres aulas de primaria, con la misma distribución que en La Iruela y un aula de secundaria con alumnado de 1º y 2º de la ESO. También hay un aula de educación especial, una pista polideportiva y un patio de recreo. Finalmente, en el El Palomar se encuentra una escuela unitaria con alumnado de educación infantil y primaria.

En ninguno de los edificios hay salón de actos. Se utilizan los espacios municipales dependientes del ayuntamiento para actividades que requieren más espacio.

El equipo directivo está formado por el director, la jefa de estudios y el secretario. Además cuenta con 20 profesores más, incluyendo profesores de Inglés, Música, Educación Física, Pedagogía Terapéutica y tambi'en cuenta con una maestra de Audición y Lenguaje compartida con otro centro escolar.

María del Mar Aguayo, una apasionada eTwinner, lleva 20 años trabajando como profesora de inglés en el “Colegio Público Rural José García Lainez” de La Iruela.

Primda Castle

Trabajar en la escuela rural tiene sus aspectos positivos tales como trabajar con ratios muy bajas, un mayor conocimiento del alumnado, de las familias y del entorno; la cercanía a los distintos servicios del pueblo: banco, farmacia, médico, ayuntamiento… mayores posibilidades de acercamiento a ellos y por ende la colaboración de los mismos con el centro escolar.

Sin embargo, también nos encontramos con otros aspectos no tan positivos como. Por ejemplo, la dificultad para cubrir las bajas del profesorado que han de tener su propio vehículo para desplazarse, la distancias entre los diferentes pueblos y el tiempo de desplazamiento entre ellos, lo que dificulta la realización de actividades conjuntas con todo el alumnado del centro, tanto por el tiempo que se requiere como el costo añadido debido a los desplazamientos.

Sin embargo, preferimos hablar de retos que nos plantea la escuela rural: nuevas formas de abordar el proceso de enseñanza-aprendizaje, aprendizaje entre iguales, entre los diferentes alumnos que siendo de diferente edad, aprenden dentro del mismo aula, la integración de las familias en las actividades facilitando el proceso educativo y construyendo comunidad.

Cada mañana, era diferente, según marcaba horario, me desplazaba a una de las localidades del centro para impartir inglés en clases donde el alumnado era de diferentes edades. En El Palomar sólo había una clase con 6 alumnos, algunos de los cuales viven cerca de la escuela y vienen a pie, el resto, que viven más lejos (entre 2 y 5 kms de distancia) vienen en el transporte escolar que los recogen en paradas cercanas a sus cortijos para traerlos a la escuela, todos ellos tenían entre 3 y 11 años.

Justo por esta condición, el descubrimiento de eTwinning fue algo excepcional que marcó un cambio en mi práctica educativa; a través de los proyectos todo el alumnado se veía implicado en las tareas ajustándose a sus diferentes capacidades y cada cual desde lo que puede y sabe aportar.

La implementación de eTwinning siempre ha sido fácil: el alumnado rápidamente aprende el manejo del entorno virtual, cualquiera de los temas que marcan el curriculum puede ofrecer posibilidades excepcionales para trabajarlo colaborativamente con otros centros europeos: fiestas, medioambiente, ciudadanía, costumbres… La clave del éxito es siempre partir de los intereses del alumnado, esto aumenta la motivación del alumnado y, por ende, la nuestra. Se abren ante nosotros nuevos retos profesionales que nos mantienen innovando continuamente: nuevas herramientas TICs, nuevos temas, nuevas investigaciones…

eTwinning posibilita la realización de actividades colaborativas entre las diferentes localidades del mismo centro, salvando así la dificultad de encuentro entre el alumnado del centro que señalábamos anteriormente.

eTwinning ha sido el mirador desde el que el alumnado de este rincón de la sierra de Cazorla se ha asomado a Europa y, a la vez, la ventana por la que ha mostrado su centro, su entorno natural y sus costumbres.