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eTwinning: acortando distancias e interconectando estudiantes en espacios rurales y apartados de Francia

Este año, eTwinning destaca espacios rurales y apartados de nuestra Europa. Os hemos preparado una serie de artículos especiales que iremos publicando a lo largo del 2019.

eTwinning en Saint-Félix-de-Sorgues

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Saint-Félix-de-Sorgues es una población de rancio abolengo, que solía ser capital de una importante encomienda (una división administrativa de las órdenes de caballería europeas) de la orden de caballeros de San Juan de Jerusalén. Esta aldea se encuentra en el valle de Sorgues, al sur del departamento de Aveyron, en el área sudoriental de Francia, uno de los ochenta y tres departamentos originales creados durante la Revolución francesa el 4 de marzo de 1790. La mayoría de las familias de la zona se dedican a la agricultura, especialmente al ganado bovino que da la leche con la que se prepara el famoso queso roquefort.

La aldea cuenta con alrededor de doscientos habitantes, lo que no es suficiente para que tenga centro educativo propio. Por ello, Saint-Félix-de-Sorgues tiene un convenio con otras poblaciones de la zona y participa en lo que se conoce en Francia como regroupement pédagogique intercommunal o RPI, un área intermunicipal de enseñanza, algo no poco común. Este convenio entre pueblos del área rural de Aveyron ha permitido que entre las aldeas tengan dos clases: una en Versols (a 8 km de Saint-Félix-de-Sorgues) con alumnado de 3 a 6 años y otro en Saint-Félix-de-Sorgues, de 7 a 11.

Olivier Reggiani es un eTwinner empedernido, con una experiencia docente de 16 años y especializado en la enseñanza a estudiantes con necesidades especiales. Actualmente, enseña en Saint-Félix-de-Sorgues en una escuela unitaria, donde el alumnado estudia cuatro años antes de acceder al centro correspondiente de Saint-Affrique para estudiantes a partir de 12 años. A lo largo de su carrera profesional como docente ha creado y participado en muchos proyectos eTwinning.

Durante mi primer proyecto, cooperé durante dos años con una clase de Islandia. El nombre del proyecto era «Vista de niños». Se parecía mucho a un intercambio de correspondencia entre dos clases: enviábamos documentos, poníamos en común cuestiones y sus respuestas. También entonces se hablaba mucho acerca de Islandia en las noticias por aquella erupción del volcán. En este proyecto, en mi opinión, se dio un efecto beneficioso en la enseñanza del idioma y una curiosidad importante por parte de los alumnos hacia la cultura y el modo de vida de sus correspondientes.

Me resultó obvio que eTwinning permitía trabajar de manera muy concreta con otras clases, por lo que decidí montar un nuevo proyecto: «Write a book together: the 12 European stars have disappeared». Con otros cuatro centros correspondientes, escribimos un libro en inglés, que comienza con la desaparición de las estrellas de la bandera europea. En cada capítulo, un grupo de niños tenía que viajar por un país para encontrar una de las estrellas. La implicación y la motivación de nuestros alumnos hizo que el proyecto fuera todo un éxito. Las familias manifestaron cuánto avanzaron nuestros alumnos, no solo en inglés, sino también en otras materias.

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La ferviente implicación del alumnado desató la de la sociedad, especialmente la de los ayuntamientos. Financiaron la compra de equipos informáticos para que la clase pudiera trabajar y comunicarse con sus correspondientes.
Mi centro se ha beneficiado mucho al abrirse a Europa y los primeros alumnos que trabajaron en estos proyectos están ya en centros superiores. Este tipo de enseñanza por proyectos tiene mucho tirón y hay compañeros del área educativa de Saint-Affrique que se han formado y asistido a varios seminarios eTwinning en el extranjero. Mis compañeros reconocen la importancia de ofrecer a nuestros alumnos de áreas rurales este tipo de enseñanza y aprendizaje por proyectos para que puedan ver más allá y ampliar sus posibilidades de futuro. La puesta en práctica de proyectos eTwinning de ámbito europeo les permite ampliar sus sueños, generándoles un indudable deseo de formarse para un medio internacional. Lo que es más, le da a la enseñanza de idiomas un propósito y una realidad tangible.

eTwinning tiene un efecto importante en la calidad del aprendizaje pero ─ante todo─ para nuestros alumnos de espacios rurales, un efecto en su percepción del futuro.

eTwinning en la tierra de muchas aguas, la Guayana Francesa

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Parte del alumnado de la Guayana Francesa va a clase en barco, tiene clases los sábados y su patio de recreo es la selva tropical.

En eTwinning, rara vez tenemos oportunidad de destacar espacios rurales y apartados de nuestra Europa. La Guayana Francesa es una región de ultramar cuya población se caracteriza por su juventud y su multiculturalidad. Se encuentra en la costa noratlántica de Sudamérica, en las Guayanas. La Guayana Francesa es el único territorio de Sudamérica que forma parte de un país europeo. Este departamento francés famoso por tres cosas: hay un tipo de especia cuyo nombre deriva de su capital, Cayena, la renombrada novela francesa «Papillon» de Henri Charrière, y que allí se encuentra puerto espacial de la Agencia Espacial Europea, el de Kourou.

La educación en la Guayana Francesa es obligatoria de los seis a los dieciséis años y se realiza de acuerdo al plan de estudios francés.

Sandra Macabre es una embajadora eTwinning activa de esta zona, con una experiencia laboral de diecisiete años. Nos describe su centro y cómo han mejorado sus métodos docentes y su clase gracias a eTwinning.

El centro de secundaria «La Canopée» se encuentra en Matoury, una ciudad de tamaño medio para lo que es la Guayana Francesa, con alrededor de 26.000 habitantes.
Con un centro educativo en pleno centro de la ciudad, el alumnado llega desde toda la ciudad y áreas metropolitanas. Tiene alrededor de 750 estudiantes y 55 docentes. Como en la mayoría de centros educativos del área educativa de la Guayana Francesa, nuestro alumnado es multicultural y multilingüe. En muchos casos, se trata de alumnos alófonos, es decir, para quienes el francés es una segunda lengua o una lengua de instrucción. Un algo porcentaje de estudiantes también viene de clases desfavorecidas.

Para poder corresponder a las necesidades específicas de nuestro alumnado, nuestra enseñanza secundaria forma parte de una «red reforzada de educación prioritaria» como la mayoría de centros del distrito regional de la Guayana Francesa. Por tanto, nuestro centro se centra en motivar a nuestros alumnos, haciendo que su aprendizaje sea más concreto, aumentando su autoestima y abriendo sus mentes con proyectos transversales de ámbito local, regional, nacional y Europeo duranto muchos años (proyectos eTwinning, Erasmus+, concordatos internacionales e intercambios).

Nuestros estudiantes tienen la oportunidad de aprender español, inglés o portugués como lengua extranjera, así como el criollo de la Guayana Francesa como lengua regional. Nos planteamos aumentar las habilidades del alumnado por medio del uso de las TIC y con varios programas específicos. También tenemos una clase de estudiantes con necesidades especiales y otra para estudiantes que no son hablantes nativos de francés y que llevan menos de un año en Francia.

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eTwinning ha resultado en mejoras para mi clase de distintas maneras. En realidad ha sido el primer paso para cambios de mayor envergadura. En primer lugar, eTwinning ha funcionado como una herramienta con la que afrontar la falta de motivación de los alumnos, por que implica enseñanza por proyectos. El idioma inglés se ha convertido en algo más que una asignatura. Se ha convertido en una herramienta de comunicación y cooperación con nuestros amigos europeos. Ha ayudado a que el aprendizaje se haga algo tangible. El proyecto me ha permitido a desarrollar mis destrezas con las TIC y a integrarlas en mi propia práctica docente. Gracias a mi primer proyecto eTwinning, conseguí financiación para equipar mi clase con un videoproyector interactivo y el centro consiguió financiación para una segunda aula informática.

eTwinning ha sido el portal de acceso al anterior programa Erasmus, pues encontré mis primeros correspondientes de proyecto Comenius en el foro de eTwinning. Por ello, la repercusión académica de este primer proyecto Erasmus en mi centro ha sido inmensa, y obtuvimos los sellos de calidad eTwinning nacional y europeo, así como el premio europeo Mevlana de 2016.

Los alumnos se implican de verdad en los proyectos. Más docentes se interesan en enseñar por proyectos. Más profesores quieren quedarse fijos en nuestro centro que antes. Las opiniones de muchos padres sobre los proyectos europeos han sido positivas.