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Entrevista con Mike Wohne
Mike Wohne es el director de un centro escolar alemán con un enfoque pedagógico innovador. Ha establecido una asociación con otros centros de la República
Checa para que los alumnos reciban una educación intercultural.

Desde 1998 Mike Wohne ha gestionado Schkola, una asociación de tres centros escolares de Alemania que se ha hermanado con otros centros de la República Checa y pronto también de Polonia. Antes de hacerse directivo escolar, Mike enseñaba matemáticas, geografía e informática y se graduó en pedagogía.

¿Qué es el proyecto Schkola y cómo empezó?

Schkola significa escuela: en 1993 unos padres empezaron a fundar otra clase de escuela. Como escuelas educativas reformistas, constantemente luchamos por desarrollar formas de colaboración que proporcionen un óptimo apoyo a cada niño. Clases abiertas en forma de programaciones semanales y enseñanza a grupos mixtos de distintas edades conforman la Schkola. Ello fomenta la “cultura de la autonomía” y el aprendizaje social.

En nuestros centros escolares, los alumnos aprenden la lengua de sus países vecinos además del inglés. Creamos una nueva asignatura llamada “Vecindario y Lengua”. Una vez a la semana, los alumnos alemanes y checos, de 10 años de edad, se juntan para trabajar un tema. Este mes el tema es “salud y forma física” y los alumnos lo estudian en cuatro grupos mixtos de lengua: gimnasia, comida, lengua relacionada y primeros auxilios. Nuestro ‘Día Social’ más allá de las fronteras es una parte esencial de nuestro trabajo. Los alumnos se relevan haciendo de invitados y anfitriones y así experimentan lo que significa ser  “extranjero” y estar en “casa”. Vivimos junto a y con la frontera.

¿Cuáles son los resultados de la colaboración con un centro escolar extranjero en lo tocante a producto, metodología y satisfacción por el trabajo realizado?

Introdujimos a propósito diferencias en el aula estudiando con niños del vecindario una vez a la semana, sabiendo que ello requiere una preparación concienzuda. Por tanto los profesores de los dos países se reúnen, a menudo en su tiempo libre, para hablar del procedimiento a seguir y sus etapas de aprendizaje. No siempre es fácil y además hay que superar las barreras lingüísticas. Tenemos clases de idioma para los padres y profesores en nuestra agenda. Los niños aprenden la lengua de sus vecinos primero jugando y luego de forma sistemática. Una vez dejen la escuela tendrán las herramientas necesarias para desenvolverse incluso al otro lado de la frontera. Son los futuros maestros y artesanos de la región y viven en una Europa sin fronteras políticas. Pretendemos prepararlos para ello. El resultado más valioso de nuestro equipo de trabajo en común es que los padres ahora tienen confianza en nosotros. Hoy más de 250 alumnos etudian en las tres Schkolas desde el primer grado hasta el décimo. La demanda excede nuestra capacidad en las escuelas existentes, motivo por el cual queremos abrir nuevas Schkolas.

¿Los profesores que participan en el proyecto Schkola han aprendido la lengua del centro asociado durante el proyecto o ya la conocían?

Para respaldar los proyectos también ofrecemos cursos de idiomas a nuestro personal si no tienen conocimientos previos. A veces los profesores aprenden junto con sus alumnos realizando las tareas asignadas.

¿Qué recomendaría a los directivos escolares, profesores y bibliotecarios que desearan iniciar en breve una asociación con un centro de otro país?

Deberían hacerlo. No hay razón para esperar. Siempre que los padres/niños/profesores tengan deseos de hacer algo, el centro escolar y otras instituciones deben hacer lo posible para dar una oportunidad a esta asociación. No hay nada más precioso. Sin embargo han de trabajar mucho para garantizar que los idiomas de nuestros vecinos (y especialmente los de los vecinos, por así decirlo, pequeños) se aprenden en las fronteras. No hay lugar para los poco decididos o para el oportunismo político. Los prejuicios desafortunados (viejos y nuevos) son aún demasiado fuertes. El espíritu de la comunidad es también un asunto del corazón. A veces se necesita algo de persuasión para reconocer su valor. Los políticos y la administración escolar se esfuerzan demasiado poco para alcanzar los requisitos de la ‘Europa de las regiones’. El inglés es importante, pero no puedes entender a tus vecinos si no entiendes su lengua.

Está programando una asociación escolar con una escuela polaca. ¿Se beneficiarán los alumnos de los cursos de idiomas e intercambios tanto con Polonia como con Chequia o han de elegir entre ellas?

Habrá una cuarta Schkola en Ostritz (Alemania) cerca de la frontera polaca. Los otros centros están situados en la frontera checa. Vivimos en una región fronteriza con tres países y algunas personas viven más cerca de la frontera polaca y otras de la checa. En consecuencia, los padres toman sus decisiones según el lugar en el que viven. Más tarde los alumnos pueden aprender en nuestra escuela media, si quieren, incluso los dos idiomas vecinos. La ventaja es que las dos son lenguas eslavas y suenan de un modo similar. Es lo que  representa “Schkola” en Polonia y en la República Checa.

 

Editor Web: Myriam Cornillet
Publicado : 16/12/2004
Última modificación : 09/02/2007
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  Enlaces relacionados

  Página web de Schkola: Vecinos y lenguas (en alemán)
  Schkola:Aprender con diferencias, por Mike Wohne (en alemán)
  Artículo de Spiegel: El aula móvil (en alemán)

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