Portada>>Ponte al día>>Noticias>> ¡Acércate, vecino!
¡Acércate, vecino!

Alt Image
En Europa existen aproximadamente 70 fronteras entre países. De ellas, 25 son además fronteras lingüísticas. A través de eTwinning, muchos centros educativos están cruzando dichas fronteras gracias al aprendizaje del idioma de sus vecinos.

 

Los idiomas acercan a las personas. Si bien los beneficios profesionales del aprendizaje de un idioma son múltiples, las ventajas culturales derivadas de la capacidad de comunicación con las personas de un país vecino son importantes en igual medida. Con frecuencia, el idioma común para la comunicación entre personas de distintos países no es necesariamente el idioma nativo de alguno de ellos. En eTwinning, sin embargo, muchas escuelas están haciendo lo contrario: están aprendiendo y comunicándose en el idioma de los países vecinos para acercarse entre ellos en distintos niveles.

Los proyectos de eTwinning entre países vecinos son ideales para el aprendizaje de idiomas porque permiten a los alumnos no sólo enriquecer sus habilidades cognitivas en términos de adquisición del lenguaje, sino también sus habilidades académicas y sociales. Sabina Vecchione Gruener es una profesora italiana. Trabaja como profesora de alemán en Trieste y ha estudiado también serbocroata y esloveno. Siente gran aprecio por los idiomas de sus vecinos y, en muchos sentidos, es una pionera en este campo. Al preguntarle qué idioma enseña, medita la respuesta cuidadosamente antes de responder. “Bueno… enseño alemán. En la universidad estudié lenguas extranjeras, concretamente alemán, serbocroata y esloveno. Lo digo para mostrar que incluso entonces era consciente de pertenecer a un país que posee fronteras con otros países, a un país multicultural, y eso es algo que he desarrollado con el paso de los años.

 

 

En cuanto a su experiencia pedagógica actual, Sabina piensa que sus alumnos sacan mucho partido a sus clases, no sólo desde el punto de vista lingüístico sino también desde el punto de vista histórico. “La enseñanza del alemán en Trieste es algo muy especial, ya que Trieste tiene una estrecha relación con la cultura germana: fue parte del Imperio de los Habsburgo durante varios cientos de años, y este pasado cultural se refleja en el dialecto, en las tradiciones culinarias, en varias expresiones…

Al referirse a la experiencia de sus alumnos en el proyecto eTwinning, en el cual se incluyó el descubrimiento de dichos factores, afirma que para muchos de los jóvenes el proyecto ha supuesto un descubrimiento de sí mismos. “[…] Por ejemplo, encontrar palabras alemanas que también forman parte de nuestro dialecto, o descubrir que nuestros amigos austriacos comen lo mismo que nosotros, tras haber pensado siempre que se trataba de especialidades nuestras, todo esto nos permite descubrir tanto a nuestros vecinos como una parte de nosotros mismos.”

 

 

Al otro lado de la frontera, la colaboradora de Sabina en eTwinning es Cornelia Esterl, profesora austriaca de italiano en Klagenfurt. Para Cornelia, el aprendizaje del idioma de un país vecino es importante en muchos ámbitos. “No es sólo por motivos económicos, obviamente también por motivos culturales que justifican por qué debemos aprender el idioma de los vecinos.” Afirma además que “la experiencia de los alumnos en cuanto al idioma no es sólo que se les esté enseñando un idioma en el colegio, sino que el idioma pertenece a una cultura en la que pueden participar si lo desean.”. Una frontera común también permite que los alumnos de Cornelia y de Sabina pueden conocerse entre ellos cara a cara. De esta forma, el aprendizaje del alemán y del italiano se ha convertido en un verdadero objetivo para los alumnos. De este modo consiguen convertirse en viajeros internacionales, en comunicadores internacionales.

 

 

 

Signe Sloth es profesora en Dinamarca. Ella y sus alumnos se han asociado con una escuela de Suecia para aprender sus idiomas mediante canciones, danza y literatura. A pesar de que el sueco y el danés son idiomas de la misma familia, Signe afirma que los alumnos requieren un empuje extra para aprender el idioma del país vecino. “El danés y el sueco son idiomas muy similares. Pero si preguntamos en una clase de una escuela danesa, tal vez haya 2 ó 3 de cada 20 alumnos que hayan estado en Suecia. […] No saben nada acerca del sueco, y creen que no lo comprenden en absoluto. Así pues, uno de los objetivos de estos proyectos es el aprendizaje y la comprensión del otro idioma, y se prohibió hablar inglés (un idioma hablado por ambos grupos) en el proyecto.”

 

 

 

En cuanto a la aportación de contexto a los alumnos durante el aprendizaje de idiomas, Ria de Wilde, de la comunidad belga de hablantes de neerlandés, explicó que aprender el idioma de sus vecinos franceses se convirtió en una actividad lúdica para sus alumnos porque podían conectar y conversar entre ellos acerca de su interés común sobre el Comercio Justo. “Los alumnos de Francia preparan un trabajo acerca de este tema y también nuestros alumnos están interesados; estudian economía y les interesa también el Comercio Justo, pero desde otro punto de vista, y cooperamos para aprender el idioma.” Al centrar el contenido de su colaboración en un tema de interés, se consigue la motivación y la conexión entre los alumnos.

Lo que tienen en común Sabina, Cornelia, Signe y Ria es que a través del idioma, lo “diferente” pone de manifiesto lo “similar”. Los alumnos que literalmente no habían conocido a otros alumnos de un país fronterizo con el suyo tomaron conciencia inmediatamente de que compartían mucha historia, que les gusta el mismo tipo de música y de películas, y que en algunos casos utilizan las mismas expresiones, algunas de las cuales no son ni siquiera comunes en sus países respectivos. Cruzando la frontera lingüística, tanto profesores como alumnos se encuentran a ellos mismos dotados de nuevas habilidades, nuevos conocimientos y tal vez lo más importante: con nuevos amigos.

 

Información adicional:

  • Editor web: Maillard Pierre
  • Publicado: 23.08.2012
  • Última modificación: 27.08.2012